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The CLINIC ,2004: COMENTARIO DE DISCO MANZANA POR EL MISMO JORGE GONZALEZ

NO A LA PRENSA. NO A LAS, PREGUNTAS INCÓMODAS NI A LAS DESCONTEXTUALIZACIONES. JORGE GONZALEZ COMENTA AQUI “MANZANA”EL ULTIMO DISCO
DE LOS PRISIONEROS. OBVIAMENTE, LO ENCUENTRA FANTASTICO.

Por Jorge González

MANZANA. Un clásico riff de guitarras gemelas hace de pitazo inicial en el centro del campo de una de las mas importantes bandas de Latinoamérica, según algunos pocos entendidos. Las baterías y líneas de bajo siguientes no desentonarían en un casete pirata de 1985.
“Voy a comer manzanas y a hacer gimnasia en serio otra vez! voy a cuidar mi cuerpo, voy a poner el mundo al revés! sé quien soy y adonde voy” es el primer “mensaje” que, aunque no precisamente acorde con The British Encyclopaedia of Rock and Roli, suena práctico y necesario para estos músicos a punto de cumplir los 40.
El evocador sonido de un balón de gas y el coro de “tengo una esposa joven! no quiere dormir” alegran la cadena de huesecillos en un oído que se alivia de no detectar el anunciado “sonido tecno punchi punchi” que tanto temíamos. Al primer minuto 20 segundos alcanza a comprender que esta “Manzana” tiene cierta relación con la palabra “Apple”, tanto por la disquera de los Beatles como por el gigante de los computadores.

MR RIGHT, con hipnótico vaivén de guitarras sobre marciales tambores, recrea la historia de un tradicional y pintoresco zar de los periódicos chilenos que, según documentos históricos desclasificados en los EE.UU. de A., vendió por unos millones de dólares a su pueblo al Pentágono y cooperó con matar al Presidente electo para instalar una tiranía sangrienta, cuyos poderes aún hacen y deshacen. Irónicamente, su imperio periodístico lideró una campaña mediática acusando a Los Prisi oneros de “anti-chilenos” en vísperas de una presentación en el Festival de Viña y continuamente defiende pederastas, asesinos y estafadores, sin con ello repuntar sus magras ventas de ejemplares.

EL MURO, comienza con un “se acuerdan de cuando cayó el viejo muro de Berlin?!¿se acuerdan de los discursos de la democracia y la libertad?”, en un austero y
eficiente dúo bajo-batería. Está ambientado en la cadena que divide USA de México, donde los rednecks practican tiro al blanco con latinoamericanos que intentan cruzar, matando al año muchas más personas que el siniestro e histórico muro de Berlín. La música imita el “rock latino” más picante, onda Héroes del Silencio o Charly del Piano Bar, con un nf calcado de “Claridad” de Humberto Tozzi y la voz tipo Miguel Bosé, ya usada con acierto en “Brigada de Negro”. El coro advierte que este álbum está cargado al “cantemos todos”, que tantas satisfacciones da a la hora de reproducciones en concierto. Vamos bien.

El ambiente se relaja con “POR QUÉ NO ME DEJAS?”, que suena como los Stones del Miss You invitando a Manolo Otero a ensayar indecorosos y privados pasos de la danza de la procreación ... “fifar, coger, tirar, follar, ¿en qué lenguaje me debo explicar?! la culpa es de esos ojitos/ y de esos pechos chiquititos! quizá madurar me vendría mejor! hagámoslo de esta forma, por favor”. En el limitado mundo de la canción pop, el amor es tema obligado. Curiosamente, el amor correspondido no es celebrado tan frecuentemente como el despechado. Aquí tenemos un trozo de devoción bien retribuida.

ERES MI HOGAR ofrece, sin pudores, todo lo que queda sano para regalar y nos lo da con una memorable melodía: “yo confio en tus manos! cerrando mis heridas”... Ahh, el amor de la madurez y de la entrega eterna sin calculadora... Beto Cuevas, probablemente una de las estrellas más envidiadas y, por ello, ninguneadas por los gorditos que tratan de hacer crítica en la prensa criolla, aporta, además de sus armonías vocales, guitarra acústica y sintetizador.

EL VERDADERO SEXO nos recuerda de dónde vienen estos señores
prisioneros, de qué tiempos y circunstancias tomaron ese pulso Motown entendido por la New Wave más comercial (j,Por qué, por qué, los ricos?) y rumia versos que resuenan autobiográficos y lánguidos: “Ayer/ caí por las escalas del hotel! buscando en la cabeza la razón! para olvidar! y así! en cada vez que hay divinidad! haciendo como que es casualidad! te vi llegar”. Las guitarras y sus arpegios descendientes bailotean con las palmas, permanentes invitadas en estas económicas pero efectivas canciones... esos coros, hermano, sólo Los Prisioneros te los saben traer.

Lo que se considera como el principio del lado “B” parte con AZOTA: una bastante fiel y cruda versión de” Whip It”, el clasicazo grabado por Devo en plan crueldad práctica. allá por cuando las culebras usaban chaleco con pingüino. La ambientación “en ‘.ivo” (6mula?) sugiere una banda perfecta para levantar esos festivales de horas y horas de rock, donde a veces no todo el público te va a ver a ti.

El tempo no decae en QUE LLUEVA, QUE LLUEVA, donde estoicos pulsos de guitarras y tambores intermitentemente responden a una lasciva descripción de cálidas y placenteras prácticas orales... nuevamente el tema del amor, inniensamente correspondido y aventurero, da una idea de que para algunos el comer abre el apetito. Otro coro monumental y se nos cae la teja de que este CD trae hit más hit... qué gran banda... qué gran disco.

TE AMO comienza con un piano 1971 y es sencillamente la canción más hermosa que han grabado (no es poco decir). El tratamiento de la base rítmica y las cuerdas acunan texturas transmisoras de sentimientos francos y sin dobleces, como si “Paramar” tuviera su final feliz aquí mismo... una delicia.

COME, COME, COME, recuerda un poco al The Cure más pop al principio: “come come come! de mi trozo de pan! come come come come! aunque el gusto es inusual come come come! todito hasta el final”.
Al parecer. el sentido figurado y exaltado por alegres calenturas es una constante de este material. Tapia demuestra por qué tantas personas salen a la pista de baile en las discotecas cuando el Di pone su propio mix de Los Prisioneros...

El baile es avivado en ACOMODADO EN EL ROCK AND ROLL:
“cuando te levantas! todos te saludan! te ven en la tele! te gritan “maestro”! te gusta, ¿verdad?! eres personaje grande en un pueblo chico! los ahorros te hacen moderadamente rico! corres al Mercurio para succionarle el . . .“, rezan los versos sobre un alegre ritmo saltarín enmarcando los devaneos y disfrutes de una estrella del rock and roil nacional aclamada por los críticos especializados, que le celebran su autenticidad y fidelidad a la música hecha en Memphis o Londres hace medio siglo... Esta alta nota musical finaliza el disco y un anuncio de aeropuerto da paso a cuatro robustos “bonus tracks” o extras.

El primero es “LIMPIEZA RACIAL”, un ska-punk de lo más tradicional y marchoso, que seguramente hará sonrisas en los labios de aquellos fieles fans que no acostumbran a cambiar sus calcetines seguido. Contiene un “solo de bateria” procesado por Atom Herat , que causara mas de algun esguince en futbolistas bailarines que a esa hora deberían estar durmiendo y soñando con los goles que tienen que meter.

INS&TISFACCION toca un riff de los Stones al revés y machaca membranas auditivas en buena hora. Es, probablemente, una de sus piezas más folklóricas y cuenta con Beto Cuevas en voz.

VOY A TRABAJAR, insólitamente amarra el reggae con la responsabilidad laboral y la última, ARGENTINA, canta al hermano país estafado por el FMI... Sin duda, estamos en la sorpresiva presencia de un disco de lujo, una sencilla y franca maravilla auditiva y, si bien es dudoso que haya suficientes medios de difusión interesados en convertirlo en un suceso, las puertas de muchos otros países quizá más desprevenidos podrían ser abiertas. ¿Se mandarán Los Prisioneros un Iván Zamorano? Depende de ellos.

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EXTRAIDO DE:

http://www.suena.cl/content/view/146/31/

HEROES DEL BAJO: Jorge González
Por: Eduardo Lira

Jorge González, que duda cabe, es un personaje clave en la historia del Rock Chileno. El mismo se definió como un cruce entre Víctor Jara y el Pollo Fuentes, definición graciosa pero que tiene algo de cierto. Supo mostrar por un lado, una amarga realidad, y por otro, desarrollar una música muy radial, siendo Los Prisioneros una verdadera máquina de hacer hits, como pocas se han visto por estos lados.

Mas allá de centrarme en la larga y polémica carrera del trío de San Miguel, vamos directo al grano: el bajista Jorge González. Si bien se le puede considerar como un hombre orquesta, compositor, guitarrista y cantante, su rol de bajista, sobre todo en los primeros tiempos de la banda, fue muy interesante. Y su liderazgo a través del instrumento también. Diría que González cantaba con su bajo, melodioso e inquieto, llevando siempre la batuta en los temas. Ese bajo demuestra el asertivo instinto musical de González, muchas veces mirado en menos como músico, tal vez por su protagonismo como letrista u opacado por su propio personaje. Y sin exagerar, me parece que es de los bajistas interesantes, de los mejores que ha habido en Chile, no tanto por su técnica (muy pobre) sino por su musicalidad y actitud. Incluso hay por ahí algunos solos, en temas como “Evelyn” e inolvidables líneas de bajo que más parecen riffs como ”Sexo”, “Nunca quedas mal con nadie” y otras.

En el segundo disco de la banda, “Pateando Piedras”, en vez de seguir tocando el bajo, pasa al teclado y ahí acompaña al estilo más ochentero. Bajos de teclado de la onda Depeche Mode o New Order, lo que vuelve a mostrarnos a González haciendo ingeniosos acompañamientos a sus nuevas pretensiones estéticas: el hombre orquesta es más importante que el bajista.
Luego viene “La cultura de la Basura”, mi disco favorito de la banda, un verdadero álbum blanco de los Prisioneros, que incluye varias composiciones de Narea y Tapia. En este disco conviven los bajos-teclados con lo bajos reales, muy furiosos, descarados y panketas. Interesante, un sonido desgarrado le da la intensidad perfecta a un disco que pasó bastante desapercibido.

Tras la partida de Narea el grupo entra en otra etapa, más teclados, producciones de gran escala y mega hits como “Estrechez de Corazón” o “Tren al Sur”. González deja al bajo como última prioridad y ahí se acaba la historia.

Para el regreso de la banda en el año 2003, fui al Estadio Nacional a verlos y me pareció divertido volver a ver a González tocando el bajo, equivocándose bastante pero con buen ánimo y… sus discos nuevos no me parecieron muy interesantes, por lo que no es mucho más lo que puedo comentar. De todas formas, para cerrar el asunto, creo que esos bajos de los inicios son como Sting o McCartney. No sé si se entiende esa clave…el compositor-cantante-bajista en versión “Sur American Rockers”. En una tierra árida de bajistas, González marcó la pauta.
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EXTRAIDO DE SUBTE (año 97)

Jorge González: "Lo sigo pasando muy bien"

Luego de tres años de negarse a la prensa, el ex líder de Los Prisioneros está hablando a diestra y siniestra, con el objeto de publicitar su nuevo disco, Gonzalo Martínez y sus Congas Pensantes. Es obvio que está tan a la defensiva como siempre, pero ahora, disfrazado con su mejor sonrisa, le da coherencia a una postura en principio incomprensible

Un tecito es lo primero que ofrece González en su casa de Providencia. La humeante infusión llega junto a la misma sonrisa que estrenó en sociedad para la salida de su disco homónimo en 1992. Parece contento, y según nos dirá más tarde, de hecho lo está. Entre otras cosas porque junto a su amigo Dandy Jack (que vive con él y que al poco rato será invitado por González a hacerse parte en esta entrevista porque "hizo el disco conmigo"), se siente aportando un factor crucial para que el tecno termine de invadir todas las discotecas de Chile. El camino sería inyectarle cumbia a la música electrónica, o viceversa, "porque en cada lugar en que se ha asentado, el estilo ha tomado características rítmicas locales".

Según dice, hasta esta entrevista nadie le había hecho ver que es raro que Jorge González aparezca con un disco de electrocumbia.

-Tú estás lleno de connotaciones, entonces cuando uno escucha el disco y estás tú de por medio, es más raro que si lo hubiera hecho cualquiera.

-Ah, ya. Entonces no sería raro que pudiera considerarse como uno de los discos más optimistas que he hecho, y también el más radical e inesperado.

-Lo que cuesta entender es cómo de un pasado rockero y contestatario se llega a la electrocumbia.

-Es posible que cueste verlo, claro. ¿Y?

-¿Este disco tiene lógica en el marco de una carrera de trabajos inesperados?

-Yo me metí a la música para escapar de la lógica, para no tener una pega en la que supiera lo que iba a hacer con reglas. Probablemente si el disco tuviera una lógica, no me hubiera interesado hacerlo. Pero es posible que sea natural, porque la primera batería que tuve era de cumbia, y la única manera de ver música en vivo cuando chico eran bandas de cumbia, en una quinta de recreo.

-Entonces no es partir de cero.

-Yo partí de cero cuando nací. Además, cuando uno tiene 30, no deja de tener 29. Uno siempre puede acudir a la persona de 6, de 15 o de 28 que tiene adentro.

Sacando cuentas, deben haber sido unos 20 años los que le tomó a González revalorar sus experiencias infantiles de fin de semana. Antes de que se le ocurriera su última idea, fue el líder de la banda chilena más importante y popular de los 80, firmó un contrato millonario para grabar como solista, y terminó haciendo un disco mucho menos exitoso que lo esperado, seguido de otro a la pinta suya y de sus amigos. Lo siguiente fue vivir en Nueva York y pasear por Europa, a la vez que caía rendido cada vez más profundamente ante el sonido de las máquinas. Porque, según se encarga de aclarar, "el segundo disco que yo hice (Pateando Piedras, 1986) ya estaba todo con secuencias. En ese momento Miguel (Tapia) era el único baterista de Chile al que no le importaba si él tocaba o no, sino que sonara bien".

-¿Te dio nostalgia el año pasado cuando viniste a trabajar en el disco recopilatorio de Los Prisioneros?

-No, lo pasé súper bien, porque era algo que estaba sucediendo en tiempo presente. Debo decirte que yo no soy muy nostálgico.

-¿Ni siquiera de algo tan fuerte como tú y Los Prisioneros?

-No, ni siquiera. Siempre me han tocado hartas cosas entretenidas como para estar pensando en el pasado. Lo que me está pasando hoy es tan entretenido que no tengo tiempo de acordarme del pasado. Lo pasé la raja, imagínate, trabajar con Claudio y Miguel es súper bueno. Yo aprendí a hacer música con ellos.

-¿Cómo te has sentido de vuelta en Chile?

-Bien.

-¿Participando de la ciudad o más bien aislado?

-¿A tí qué te parece?

-No sé, no te he visto. ¿Sales, vas a lugares donde hay gente?

-Sí, salimos harto. Martín y sus socios organizan fiestas donde se reúnen las personas que hacen música electrónica, y le han dado mucho impulso a Santiago. Ahora hay un montón de gente que carretea los fines de semana en torno al tecno. La gente quiere salir, pasarlo bien, escuchar música.

-¿Será moda o destape?

-Yo creo que es una moda que se va a consolidar en la medida que los músicos la empiecen a hacer acá.

Entonces, Dandy Jack interviene. Dice que, en virtud de su "visión más amplia de los asuntos", y "teniendo como modelo la sociedad norteamericana y en particular la neoyorquina", no sin un "conocimiento acabado de la cultura europea", es obvio que el mundo entero mira hacia esos rumbos. González no está de acuerdo, y parece que tampoco le gustaría ver cumplida la profecía de su amigo.

"Yo no quisiera que Chile se fuera para el lado de Nueva York. Me gustaría que tuviera esa alegría, pero no el consumismo y la indiferencia. Quisiera que no perdiera una tradición social medio de izquierda que ha tenido siempre. Ahora recién estamos despertado denuevo, aprendiendo a bailar y a disfrutar".

-¿El tecno ayuda a eso?

-Claro, porque es música igualitaria. El rock tiene mucho de la iglesia católica, hay un señor que está dando un discurso y todos lo escuchan.

Dandy Jack acepta que, por el momento, el movimiento en Chile puede parecer elitista, pero "llegará un momento en que las puertas se abrirán a todos los sectores".

Dice, y González lo apoya con la idea de que en el primer mundo la desesperación existencial da cuenta inequívoca de que "está quedando la cagá". Y el movimiento cultural que acompaña a esta crisis sería la música electrónica.

-¿Por qué?

-Porque supuestamente está unida a un montón de factores que nos devuelven a las raíces, donde somos todos iguales.

-¿Y cuál es el paso que hay que dar para esa salvación?

-El ritmo, no tener miedo a disfrutar del baile y pasarlo bien. Es eso nomás. De todas formas, a esta música todavía le falta incorporar distintos timbres y que haya más práctica de hacerla acá. Pero ya al primer año de música electrónica hay un disco de cumbia. En el movimiento de rock de los 80 pasó mucho tiempo en que sólo era música inglesa cantada en español.

-Pero lo que se hizo se necesitaba.

-Lo que se hizo se necesitaba y se hizo lo mejor posible. Y lo pasamos bien. Yo lo sigo pasando muy bien.

Ana María Hurtado






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ENTREVISTA EXTRAIDA DE "EL CARRETE"

Entrevista publicada en la edición Nº47, de mayo de 1994.-
JORGE GONZALEZ

"EL PODER ES OSCURO"


Cuando llegamos a la cita, Jorge, vestido de negro, nos recibe mientras empieza a manipular botones y cintas digitales para hacernos oír el bosquejo de una de sus nuevas composiciones. Junto a las correrías de Lucía, la sensual gata de la casa entre nuestros brazos, y uno que otro juguete esparcido por el piso del líving-estudio, nos sentamos al fin a conversar después de harto tiempo siguiéndole los pasos.


- Existe la percepción en el medio de que tu protagonismo no ha sido muy difundido últimamente. Lo decimos porque hiciste una gira con bastante éxito y casi nadie se enteró...
- Sobre lo de la percepción del medio debo aclarar que nunca, ni con Los Prisioneros ni ahora con mi trabajo solista, he tenido mucha receptividad por parte de los medios. Antes pensaba que era por motivos políticos, pero después me di cuenta de que no era así. Parece ser que los medios se manejan así. Para mí es lo mismo de siempre. Como editar un disco que sea mal recibido por lo medios y bien recibido por la gente.

-¿Piensas que esa animadversión por parte de los medios tiene que ver únicamente contigo o se extiende a toda la escena?
- Creo que tiene que ver con toda la escena. A la gente que hace música en Chile se la mira muy a huevo, el arte es algo muy mal mirado en nuestro país. Tal vez últimamente nos hemos desarrollado más por el lado de la Ingeniería Comercial y nos hemos atrofiado por el lado del espíritu. En todo caso yo no necesito pasar mucho por los medios tradicionales. Con aparecer en los medios de la gente que se interesa en lo mío, basta. El gran público no cree mucho en los medios tradicionales que están muy desprestigiados. Creo que a la gente que le gusta hacer música confía en otros medios, en cierta publicación y en algunos programas de radio y televisión.

-¿Crees que en Chile se les hace zancadillas a los ídolos o se les busca apabullar y opacar cuando alcanzan el éxito?
-De parte de los chilenos no. Pero creo que muchos de los directores de medios tienen complejos de que lo que ellos están
haciendo no es válido, no es bueno y que no tienen talento. Y tienen ese complejo principalmente porque es cierto. Y un artista de su misma nacionalidad necesariamente tiene que ser malo, como ellos.

-¿Qué hubiese sucedido si Los Prisioneros o Jorge González hubieran nacido en un país como Argentina, por ejemplo?
- No hubiesen podido existir. Si bien esos países están más abiertos, también están mucho más controlados. Yo tengo la imagen de Argentina como de un país super rockero, super musical, pero en el que llegan a editar discos sólo las sandías calás. O sea, los artistas que se parecen a Charly o ahora a Fito... ¡y porque se parece a Charly!

- Sí, pero también hubo fenómenos como Sumo...
- Claro, pero ellos nunca fueron tan apoyados. Sumo debió vender, comparativamente, muy pocos discos.

- Nos referimos a la noción de creador que trasciende y que llega a ser considerado casi como un Dios.
- Lo que es desubicado, porque no es así. Chile también es exagerado pero hacia el otro lado. Debe existir un término medio. No pienso que se deba ser un Dios. Creo que el artista, esa persona que se conecta con la música o la escritura, cumple una función en la sociedad como cualquier otro profesional. El buen creador debe ser humilde, porque lo que tiene es un regalo y no porque sea especialmente groso. A Los Prisioneros les hizo super bien no ser argentinos ni españoles, porque habrían sido endiosados y no habrían tenido que hacer los cambios que hicieron. Ni haber sido tan autocríticos. ni haber tenido que separarse finalmente en el momento en que ya no podían seguir subiendo. Ser chilenos fue muy bueno para nosotros. El público chileno es la raja y eso te da un sentido autocrítico más fuerte que el de nuestros vecinos, que de repente salen con un álbum copiado de alguna banda inglesa y el público los infla y da la impresión de que hasta ellos mismos se creen que lo inventaron. En la última gira pude darme cuenta de que el público chileno es muy fíel. Pa' la gallá era como si no hubiese pasado más que un mes desde que dejé de tocar con Los Prisioneros. Se llenó todo, cantaron todos, igual que siempre. Eso es muy raro y muy bueno para mí. Me interesa la gente, no el medio. Si el medio tiene problemas consigo mismo que los solucione. Además qué vienen saliendo de una fuerte dependencia de la dictadura. Ahí se portaron muy maricones porque apoyaron, mintieron, encubrieron y ahora están pagando su karma. Y los que estuvieron metidos en eso fueron la mayoría y los más poderosos.

- Ahora estás armando un nuevo álbum que probablemente saldrá en octubre a la calle. ¿En qué
difiere con respecto al anterior?
- La mayor diferencia es que soy yo el que lo está haciendo. Estoy completamente ahí y poniendo todo mi esfuerzo. En el anterior no. Ahí yo escribí las canciones, pero casi no toqué, no participé de los arreglos. Soy nada más que el cantante y compositor. En ese disco puse oreja a cosas que me venían diciendo desde el inicio de Los Prisioneros... que dejara que tocaran músicos profesionales, que dejara que la compañía hiciera su trabajo. Bueno, lo hice así y resultó una cosa que era la nada. La promoción fue horrible, me daba vergüenza, me costaba hasta salir a la calle. Encontraba que los singles que se eligieron, Ia manera en que se promocionaron fueron ná´ que ver con lo que yo soy, he sido y siempre seré. Si hubiese sido un gallo que no tenía talento, que nadie conocía, a lo mejor había que inventarle un cuento. Pero no era ese el caso, no había para qué hacer tanta faramaña. Nunca he tenido interés en ser Montaner, con el respeto que me merece ese artista. El sabe hacerlo bien, yo no.

- ¿Y por qué aceptaste todo eso?
- Lo acepté porque me había comprometido a trabajar en equipo. Yo ya había perdido una banda y de alguna manera me culpaba de haberla perdido por cabrón. Ahora creo que si tengo talento para producir discos, así como hice con los tres primeros de Los Prisioneros, tengo que apechugar. No tengo que pescar la inseguridad que me tira el medio sino que tengo que escucharme a mí mismo.

- Es. decir... ¿nunca más repetirías la fórmula Fonseca-Santaolalla?
- No puedo decir nunca más. Ambos son tipos de gran talento. Fonseca hizo la carrera de Los Prisioneros, lanzó a La Ley, a 1os Nadie, a Apararto Raro y sin él no habría habido Prisioneros como los conocernos. El problema fue mío en ceder en cosas en las que yo no estaba de acuerdo, ahí fue donde me equivoqué y si lo hice es porque estaba muy desorientado. Quizás hice el disco demasiado rápido. Quizás debí darme unas vacaciones y haberlo pensado bien. Corazones fue muy exitoso y todos querían un álbum altiro. Y yo no estaba preparado.

- Hasta ahora no te habíamos escuchado decir públicamente "Me equivoqué..."
- Sí. En lo que no me equivoqué fue en las composiciones. Los demos eran maravillosos, la simpleza de la música y la letra se conjugaban muy bien con los arreglos. Pero después, terminar con orquesta y con cuatro máquinas de 24, sincronizadas, mezclándose con 98 pistas, es casi obsceno. Yo decidí dar el vamos a todo eso, yo soy el responsable. Gustavo Santaolalla es un capo, pero yo debí haber tomado el disco por las bolas, como él mismo me decía y orientarlo y no haber sido tan jipi y dejar que todo fluyera. Hay que ser respetuoso con las composiciones, darles lo que ellas piden y no alejarlas de su carácter. Lo mío siempre ha sido austero y en ello está su grandiosidad.

- ¿En algún momento te alucinaron las cifras, firmar un contrato en Londres...?
- Lo encuentro groso. Yo no conozco a otro artista de acá que lo firmen de Londres, pero también me di cuenta de que era
muy raro, porque lo hacían en un momento en que yo era nada y cuando con Los Prisioneros vivimos nuestro mejor momento nunca pasó nada. Yo pensaba: "Qué locas son estas companías de,discos. Les hacen los grandes contratos a los artistas cuando ya pasaron". Creo que más bien el entorno era el que estaba alucinado con las cifras, mucho
más que yo. Todas las cifras y cuentos los invertí en equipos y en un lugar en donde pudiera grabar un disco, que es ésta casa. El auto que tengo no es nada en comparación con el de gentes que manejan mucho menos que esas cifras.

- Se especulaba que ibas a firmar primero por 300 mil, luego por 500 mil dóIares... ¿Cuádl fue
verdaderame la cifra por la que firmaste?
- Es difícil dar una cantidad. Porque una parte es la que tiene que ver con las regalías y adelantos y otra, que sí es la importante, tiene que ver con el dinero que hay para los álbumes y los videos. Es difícil dar números, pero en realidad la plata aparece en relación a como le fue al disco anterior.

- ¿Cómo estás encarando el trabajo creativo del nuevo álbum?
-Yo había trabajado en Corazones, que fue en realidad mí primer trabajo solista, con puras máquinas. Y es buena esa relación con el computador. Ahora armé una bateria y nos mandamos con el Gato Esteban, el ingeniero con el que estoy trabajando, como 5 horas de tambores que yo mismo toqué. Improvisé y toqué los ritmos que siempre me gustaron. Lo que salía lo grababa. Quiero hacer estas canciones en base a algo mío, corporal, y no a una idea. Y así he llegado a cosas muy sorpresivas como un ritmo en 6 octavos. A los chilenos nos sale bota'o hacer algo tipo cueca o mapuche. Lo tenemos en la sangre. Esa dureza de paila, esa mezcla de español cabeza dura con mapuche guerrero tiene su cuento musical, su expresión. Y tocando me di cuenta de cuál era ella. Luego de tocar esas baterías, seleccioné lo mejor, lo grabé en el computador y lo procesé para obtener segmentos de 7 minutos, que repetí 5 veces en cada caset digital. Y sobre eso empecé a hacer líneas de bajo de la misma forma, teniendo alguna idea armónica, pero tirando para todos lados. Ahora estoy procesando los bajos y me están saliendo cosas muy raras. Estoy componiendo desde el inconsciente.

- Las composiciones de tu álbum anterior parecían responder a un sentimiento, a un estado anímico muy particular.
- En el anterior, sobre todo si miran canciones como Voluntad, Hombre, era un álbum bien de bajón de drogas y de alcohol. En él yo trataba de escaparme de la última época de Los Prisioneros, en la que yo sentía tanta vergüenza de salir al escenario, que necesitaba mucho copete. Estábamos repitiendo el repertorio, pasamos casi dos años tocando el Corazones, por el éxito que tuvo. Los Prisioneros se habían acabado cuando se fue el Narea. Con el Miguel y la Cecilia era la raja, pero el grupo ya no iba a hacer otro disco. Y eso me tenía muy angustiado. No me gustaba la idea de repetir los mismos hits, lo encontraba decadente y fome. Todo ese álbum tenía mucho de desorientación y de estar pegado con cosas que tienen que ver con escapar de la realidad. No hablo de drogas charchas como la cocaína pero sí de cosas más sicodélicas. Con ese tipo de cosas, cuando te tomas la primera te abren todo un mundo, pero cuando te estás tomando la número treinta, te estás cerrando al mundo real y te empiezas a convertir en un ser aislado que puede terminar pegado viendo películas porno. Yo nunca llegué a eso porque siempre tuve mucha vitalidad. Yo no tomé alcohol ni drogas hasta los 24 años. Antes siempre estuve muy lúcido. Pero nunca me fui a la mierda, nunca he sido un adicto. Pero sí empecé a perder agilidad y motivación física y mental. Y yo quería que eso se notara en el disco. Si las canciones se hubieran mostrado solas, con guitarras y cajas de ritmos, se habrpia percibido un patetismo muy bonito que tenían.

- ¿Y cuál es la onda del álbum en que estás trabajando?
- Estoy usando el mismo sistema de Pateando Piedras, que era tener primero las temáticas de las canciones a desarrollar. En La Voz... y en Corazones, no tenía idea de lo que iba a hablar, pero igual le eché pa´delante. Ahora elegí 14 temáticas y las tengo en un cuaderno, en el cual voy agregando frases o palabras que se conecten con eso, sin saber exactamente a dónde van a llegar.

- ¿Tú percibes que el fan, el incondicional, te cree más cuando le dices "por qué no se van..." o cuando les dices "esta es para hacerte feliz"?
- Yo creo que no tengo fans. Creo que si alguien tuvo la mente abierta y la edad juita en el año de por qué no se van..., le va a creer más a esa canción y viceversa. No tengo fans, no soy Spinetta, Charly, Pink Floyd o Yes, y no quiero tenerlos. Siempre empiezo de nuevo con cada disco. Soy un músico popular actual, al que le interesa estar metido en los tiempos que corren. No me siento un ídolo.

- Pero en cierta medida lo eres. Te invitan a programas de televisión...
- No hay muchos a quienes llamar.

- Dices no tener fans, pero los tienes.
- Bueno, puede ser entonces que no quiero saberlo. No quiero porque es muy incómodo. Sé que estoy comprometido, pero me da vergüenza, no creo que sea natural. Y no les sirve ni a ellos ni a mí. Uno no elige ser artista, te pasa y tienes que ser responsable con eso, ubicarte.

- Tus opiniones siempre han influido sobre quienes escuchan tu música. ¿Nunca has recibido propuestas de militancia o de algún tipo de protagonismo político?
- No. Alguna vez me interesó, pero me di cuenta de que la política es lo peor. El poder es oscuro. Encuentro prácticamente imposible que alguien acceda al poder sin contaminarse. Es una onda muy pesada, que la controlan el dinero, las armas y la religión institucionalizada. Y yo no quiero tener que ver con ninguna de las tres. Ya les dije, el poder es oscuro.

- ¿Y las multinacionales del disco?
- El negocio del disco es uno de los más lucrativos del mundo, junto con el de las drogas y las armas. Yo he pensado mucho con respecto a eso. A mí no me joden mucho las compañías de discos. Nunca se han metido en mi trabajo. Ahora mismo estoy grabando este disco y nadie de la compañía ha puesto oreja, no tienen idea y no sólo confían en lo que yo hago, sino que además, no les queda otra. Yo no sé cómo se hace una canción comercial. No tengo idea. Cuando aparece algún éxito, yo mismo me sorprendo. Sé que tengo alguna cosa que se conecta con el gusto masivo, pero no sé lo que es. Cuando he conocido a gente de sellos independientes, me he dado cuenta de que es tan tacaña y negociante como las multinacionales, pero encima son más charchas. Además es raro y problemático vender música, pero hasta ahora no he encontrado otra forma de ser conocido por la gente.

- ¿Estás conectado con los nuevos grupos y lo que está pasando ahora?
- No mucho. Conozco a los Fiskales porque alguna vez tomamos juntos unas cervezas y con el Alvarito nos conocimos en la época de Corazones, que para mí, es un momento muy importante, muy querido. Conozco a La Pozze Latina, que son grosos, a los Supersordos y tengo ganas de conocer a unos grupos que he leído en unos Carretes pasados. Unos que son de la Huamachuico... ¡Los panteras Negras! Y Los Miserables. Nunca los he visto tocar pero parece que tienen su onda. Si la música de ellos está a la altura de lo que hablan, son grosos, por eso los quiero escuchar. Yo encuentro que los grupos de ahora son super buenos. Los de mi época eran la nada. Una güeá comercial de músicos desubicados. Hubo bodrios como Cinema, pero los de ahora son bastante buenos. Sobre todo los de la onda metalera que espero que no se pierda. Leí una entrevista al Pera de los Dorso y me pareci6 alucinante, tiene un nivel muy alto de humor.y de voladura. Es un tipo al que me encantaría conocer. Así hay mucha gente a la que me gustaría conocer pero no me he atrevido ni a ir a la esquina a comprar el pan hasta que haga un disco bueno. ¡verdad! Es que quiero hacer uno que sea mejor que los otros. Los de Los Prisioneros son buenos discos, pero a todos les falta la cháucha pa'l peso. Espero que éste no sea así. Es cierto que el último mío no es muy bueno, pero tampoco es el peor disco que se ha hecho en la historia. Si hubiese sido el primer disco de un artista nuevo habría sido la revelación del año. Vendió nada más que el doble de lo que vendieron Los Tres. Hay que verlo en perspectiva. Fue un fracaso, pero vendió el doble que la banda revelación del año. Es un fracaso al tratarse de mí.

- Cuéntanos algo de la nueva gira que inicias...
- Lo más importante va a ser que voy a tocar canciones del nuevo disco. Voy a darles forma final de gira. No van a estar terminadas y seguramente muchos arreglos se van a ir improvisando cada noche. Todo eso voy a grabarlo y así, al regreso de la gira, voy a tener montones de pedazos de música y de voces grabadas en vivo que van a ir en el próximo disco. Eso es lo que me importa de esta gira. Mostrar lo nuevo sobre la cancha, para ver si me siento bien tocándolas y si hay un embale. Seguramente habrá canciones del disco anterior como Fe, Pastilla, Hombre. Del Corazones seguro que habrá otro lote y volveré a repetir esa parte con voz y guitarra donde tocaré algunas de las canciones antiguas que más gustan como Paramar... Quiero ver cómo se sienten las nuevas canciones sobre el escenario. Mucho feedback no espero tener, porque las canciones van a estar inconclusas y van a ir tomando forma ahí, pero como sé que el material es rítmicamente potente, ¡seguro que va a remecer!



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ENTREVISTA DE LA REVISTA "QUE PASA", AÑO 1999

"No necesito morir para ser un buen músico"

Tras presentar su nuevo disco, Jorge González, el ex líder de Los Prisioneros, entrega su versión acerca de un supuesto intento de suicidio, su vínculo con las drogas y la conflictiva relación con Claudio Narea.
Con una que otra cana y a punto de cumplir 35 años, cuesta reconocer a Jorge González como el vocalista de Los Prisioneros en la convulsionada década de los 80. Cuando no era más que un liceano delgadísimo y antipático, que mataba el tiempo componiendo canciones de protesta. Las letras más provocadoras que se hayan escrito en la historia del rock chileno, originalmente ejecutadas con instrumentos imaginarios en el patio de su casa y, desde 1983, junto a los otros integrantes de la banda, Claudio Narea y Miguel Tapia.

Como en las mejores páginas de la historia del rock, el líder del grupo que marcó a toda una generación se vio enredado en una trama de sexo y drogas. Según versiones de prensa y una biografía no autorizada, la relación clandestina entre González y la esposa de Claudio Narea precipitó un quiebre en 1989. Ya sin Narea y tras publicar el disco Corazones, la agrupación se disolvió definitivamente en 1992.

Luego de un frustrado intento de crear una nueva banda (Los Dioses) y uno que otro escándalo publicado en la prensa, González pone fin a cinco años sin grabar un disco propio. Se trata de Mi destino, producción que presentó esta semana y que preparó en sólo dos meses y medio, con la colaboración del vocalista de Los Tres, Alvaro Henríquez, el músico Carlos Cabezas y "Don" Jorge, como llama a su padre. En medio de los compromisos que genera el lanzamiento de una nueva placa discográfica, el músico conversó con el periodista Rodrigo Miranda, sobre aquellos aspectos no revelados de su vida en los últimos años.

- En el tema Endivia ironiza sobre su supuesto intento de suicidio aparecido en la prensa. ¿Dónde lo sorprendió la noticia?
- Estaba en La Ligua, en la casa de la madre de mi hijo, Antonino. ¡Qué bueno que estaba con él! El niño se hubiese puesto a llorar si ve que su papá se suicida.

- ¿Por qué surgió el rumor?
- Fue mi ex manager el que inventó la noticia. El conversó con el periodista que escribió la nota e inventó una sarta de mentiras. Lo que pasa es que quedó muy frustrado al no poder seguir ganando plata con Los Dioses. El quería que esta nueva banda fuese algo así como "el regreso de Los Prisioneros". De hecho, así promocionó al grupo en muchas actuaciones.

- ¿Nunca lo ha tentado la idea del suicidio?
- ¿Tentación por el suicidio?... alguna vez. Sí, alguna vez he pensado que es una alternativa...

- Entonces, efectivamente, existió un momento en que sumando y restando...

- Preferiría que cambiáramos el tema de conversación. No me interesa...

- Le pregunto porque en la historia del rock sobran los ejemplos: Janis Joplin, Jimmy Hendrix o Kurt Cobain...

- Esa es una cosa muy cristiana. Quieren que todos seamos como Cristo... , pero el planteamiento del suicidio no es interesante: volverse inmortal para no verlo tú. Me puedo volver inmortal bueno y sano. En serio, no necesito morir para ser un buen músico.

- Durante su carrera también se lo ha relacionado con el alcohol y las drogas. ¿Qué hay de cierto en esos rumores?
- Alcoholismo no puede ser. Drogadicción, de repente. Nunca he sido alcohólico. He tenido mis períodos y, normalmente, cuando me dedico a algo me dedico en serio. No vengo con eso de que hoy un poquito de droga y al otro día me cuido o practico yoga.

- ¿Ha tenido períodos de excesos?
- Soy el exceso con patas. No te puedes subir al escenario todo medido.

- ¿Está a favor de la despenalización de las drogas?
- No tengo opinión al respecto.

- ¿Justifica el consumo de drogas para componer música?
- Lo justifico, pero personalmente no puedo hacer música drogado. Me queda fome. Conozco gente a la que le queda bien, pero a mí no.

- ¿Reconoce que abusó de las drogas?
- Sí. No creo que en mi caso el tema de las drogas tenga una incidencia más fuerte que en cualquier otro músico. Probablemente, la diferencia está en que yo no me hago el santo. A mí me da lo mismo que me miren feo en el Canal 13 o en el Canal 7. Me da lo mismo que no quieran pasar mis videos. No dependo de eso.

- A casi 10 años del quiebre con Narea, ¿se deprimió por culpa de la ruptura?
- No, fue un alivio.

- ¿Por qué se separaron realmente?
-¡Ah! Responder a esa pregunta sería entrar en terrenos en los que no quisiera aventurarme.

- ¿La relación con los demás integrantes era insostenible?
- No. Llegó un momento en que estaba haciendo los discos solo. Hace rato. Me daba lata tener un grupo en esas condiciones. Era una frustración. La banda no se había desarrollado como esperaba.

- ¿No lo afectó grabar sin Narea?
- Todo lo contrario: era más fácil. Pateando piedras es un disco donde yo hago todo, salvo una que otra guitarra. Esa es la verdad. La voz de los 80 fue el único disco que hicimos juntos.

- ¿Los otros integrantes se transformaron en un estorbo?
- No. Ellos eran súper talentosos, pero creo que me iba poniendo cada vez más personalista. No tenía la menor intención de conservar nada.

- ¿Se siente culpable por la disolución de Los Prisioneros?
- Mucha gente me dijo que tenía la culpa.

- ¿La tiene?
- No. Mi única culpa es habernos reunido y ser tan famosos.

- Pero todos saben que hay diferencias irreconciliables entre usted y Narea...

- No sé. No he visto a Claudio. El momento en que nos encontramos es sólo cuando hay que cobrar plata. Si hay plata aparece Claudio corriendo. Ahí lo veo y hay buena onda. Lo malo es que a la hora de las entrevistas me pela igual. Eso me da un poco de lata de él: que en persona sea todo sonrisas y dale con que volvamos a tocar juntos. El quiere reunir a Los Prisioneros. Se pone de rodillas suplicando que hagamos una gira. Entiendo que necesite plata, pero que explique eso en los medios. Todos necesitamos plata. ¡Que trabaje! ¡Que haga un buen disco como yo! Eso es trabajar. Juntar a Los Prisioneros es irse en la fácil.
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ARTICULO DE 1987 EXTRAIDO DE UN ESPECIAL DEL DIARIO LA TERCERA

"Mis hijos serán como yo: tranquilos y sobrios", dice

Jorge González de Los Prisioneros

El líder de Los Prisioneros reafirma su decisión de abandonar los escenarios a los 27 años y asegura que su matrimonio es para siempre: 'Los que me critican por haberme casado con Jacqueline pueden irse a la cresta', sentencia.


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Después de la aparición de la polémica biografía de Los Prisioneros por Freddy Stock, leer esta entrevista resulta un testimonio importante no exento de las declaraciones para el bronce de Jorge González. A continuación les presentamos el artículo de la revista La Bicicleta aparecido en junio de 1987:

"La entrevista fue en una estación del metro, cerca de la casa que comparte con su mujer, la pintora Jacqueline Fressard, y que él -a toda costa- quiere mantener lejos de la curiosidad pública.

Entre pitazos y transeúntes, indiferente al bullicio, Jorge González se arrellanó en un asiento incómodo y se cubrió las piernas con la parka -como viejito en la puerta de su hogar- para protegerse un poco del frío nocturno.

Curiosa imagen la de este mito en ciernes, líder del conjunto chileno más popular de los últimos tiempos: rebelde latino; flaco y feo como los otros dos Prisioneros; triunfador rápido y espectacular, aun cuando la fanfarria oficialista le ha sido esquiva al grupo, marginándolo, entre otras cosas, del Festival de Viña... Pero eso también alimenta el mito.

Y él ha puesto lo suyo con canciones despercudidas, directas e insolentes, que no dejan títere con cabeza.

A ellas suma, impertérrito, declaraciones que a más de alguien producen ronchas y que repite cada tanto con lengua rápida y un aire de duro-distraído que le queda bastante bien:

-La juventud se lleva en el carnet y no en el alma. Por eso vamos a retirarnos en cinco años más, para que nuestro público nos recuerde con las caras lisas. Después uno se vuelve papá y ya no tiene tantas energías. Entonces hay que encauzarse en cosas más serias. A mí no me gustaría ver a mi padre con la guata pelada y cantando, así como Miguel Mateos. Tampoco queremos hacer locos como el de Pancho Puelma o Phil Collins... Por otro lado, yo tengo 22 años y dos long plays. A los 27 voy a tener otros seis larga duración, y eso supone 60 canciones más. No quiero terminar repitiéndome. Los Prisioneros no componemos en mucha cantidad, pero todas nuestras canciones resultan.

-¿Y cuándo la música se acabe?

-Voy a entrar a la universidad a estudiar Derecho. Pienso que las leyes son necesarias, pero no sé cómo funcionan. No sé cómo están armadas ni cómo está armado el país, y me gustaría aprender bien eso.

-¿Para hacer qué?

-No sé todavía. Primero, quiero saber bien el origen de las cosas que me molestan y que se ven en las letras de Los Prisioneros.

-¿Te interesa la justicia?

-Por supuesto. Sobre todo, me interesa que haya justicia de oportunidades. Me molesta, por ejemplo, que siempre queden en la universidad los que vienen de colegios de curas, mientras los cabros que estudiaron en liceos como el mío rara vez pueden hacer la enseñanza superior.



¡Viva la cultura rasca!

Mucho se ha escrito sobre este Jorge González y sus amigos Claudio Narea y Miguel Tapia.

De él, se sabe que creció en la Gran Avenida, 'en una casa cómoda, al final de una pasaje de tierra', con un hermano un año menor y una hermanita que ahora tiene nueve años. Dice estar muy orgulloso de sus padres, que no le enseñaron a 'pedir plata ni bluyines de marca'.

Estudió en colegios fiscales y asegura que su vida se divide en antes de los trece años (cuando tenía pocos amigos y leía todo lo que caía en sus manos) y después, cuando conoció a los otros dos Prisioneros: 'Me acuerdo perfectamente de eso, porque ellos fueron las primeras personas con las que hablé cuando entré a la enseñanza media. Conocí a Claudio gracias a una canción de Los Beatles y a Miguel por el conjunto Kiss'.

Durante dos años fue el mejor amigo de ambos por separado, hasta que se armó el trío. Con Claudio dibujaban historietas y componían canciones humorísticas para un conjunto que tenían con los hermanos de Rodrigo y Alvaro Beltrán.

-¿Y con Miguel?

-Escuchábamos mucha música y veíamos que no era difícil armar un conjunto. Siempre tuvimos la idea de que era fácil. Que las estrellas del rock internacional eran de carne y hueso, igual que nosotros, y a la mayoría los considerábamos bastante más taraditos.

Cuenta que también veían mucha televisión. De preferencia el Oso Yogui y los Picapiedras.

-Lo que más nos interesaba eran los monos animados porque nos parecían lo más creíble. Más creíbles, incluso, que los documentales que nos sonaban a una cultura de mentira; y a nosotros siempre nos ha tirado harto aceptar la cultura rasca. Esa de la música que tocan en las radios y en las discotecas; la de los rankings; las estrellas de las revistas; las propagandas de la tele y las modas de los años 60.

-¿Te sientes representante de una generación?

-De parte de una generación, sí. De la que estudió donde estudié yo. De los lolitos que no son tan tontos y no piensan que deben desperdiciar su juventud en fiestas, drogas o en tratar de conseguir que el papá les compre una moto... También pienso que hay gente mayor -de 25 a 30- que comparte la esencia de lo que nosotros planteamos, pero se molesta con la forma. A ellos les diría que pongan más oreja en lo que decimos que en cómo lo decimos.

-¿Por qué Los Prisioneros parecen tan agresivos?

-Tú cacháis atentados, cabronaje, gente que desaparece porque sí, otros que te mandan y a los que no puedes reclamarles... Somos agresivos porque respondemos a eso y pensamos que las cosas hay que decirlas con convencimiento. No puedes andar con rodeos o metáforas, porque la gente no te entiende... A lo mejor te capta una minoría culta, pero hay que hablarle a la gente como uno y no encerrarse en una peña pensando que los que están adentro tienen la razón y los demás no... Concordamos con muchas posturas del Canto Nuevo y, más todavía, con la Nueva Trova, pero con la forma no estamos de acuerdo, tal vez por una cuestión generacional.

¿Críticas por mi mujer?

Interesante personaje este Jorge González. Y aunque él quiere mantener su vida privada en privado, el precio de la fama lo obliga a contestar algunas cosas.. No muchas, por supuesto, como corresponde a un duro-distraído de inconmovibles ojos verdosos.

Pero todos tenemos un corazoncito. Y el suyo encontró dueña, despertando, de paso, nueva polémica.

-¿Cómo fueron tus primeros aprontes con la cosa romántica y sexual?

-Con la cosa romántica no fueron muy auspiciosos, porque cuando chico era bastante caído del catre. Me consideraba un tipo interesante pero pensaba que lo bonito que podía tener -que no era una cosa física, evidentemente- no era fácil de ver ni demostrar. Tenía complejo de perdedor ante las mujeres y, al comienzo, las perdí todas. Ahora, la cuestión sexual yo la tomo como algo de la cama de uno con su mujer y no para hacer comentarios aparte. Lo único que te puedo decir es que mi vida sexual es bastante normal.

-¿Y cómo conociste a tu mujer?

-Fue del primer público que tuvimos el año 84. Nos flechamos al tiro. Se trata del amor más romántico que yo he tenido.

-¿Por qué te enamoraste?

-No sé si es una cuestión de piel, de la mirada, de las experiencias similares que tuvimos cuando chicos o de que, incluso, nos parecemos físicamente...

-¿Y por qué te casaste?

-Primero, porque estoy enamorado de ella, y después porque me conviene. Y me conviene porque comparte muchas cosa que yo pienso y tengo a nivel de sensibilidad... Principalmente, es una mujer muy buena y leal, inteligente y con buenos sentimientos.

-¿Y qué piensas de las críticas por casarte con una mujer de apellido 'extranjero', siendo que en una canción dices 'los que no son González o Tapia, por qué mejor no se van del país?

-A los que me critican, les digo que se vayan a la cresta y se metan en sus asuntos. Yo no dije 'voy a programar mi vida y me voy a casar con un mujer proleta para quedar bien'. Además, desde el momento en que ella se casó conmigo tiene lo que tengo yo, ni una cosa más. Ella también piensa como yo, que no debería haber tanta injusticia social y, eso es lo principal, yo la quiero a ella y ella me quiere a mí.

-¿Y te remienda las camisas que tu mamá alegaba que te descosían las admiradoras?

-Sí. Me cose las camisas. Cocina rico.. Es un ama de casa igual que todas.

-¿Te gusta lo que ella hace en plástica?

-Me gusta mucho. Sobre todo lo que pienso que puede llegar a hacer ahora, con más tranquilidad y más apoyo. Porque todo lo que se pueda ganar de plata con Los Prisioneros a mí me interesa harto tratarlo en cuestiones que tengan que ver con el arte para devolver, en cierto modo, todo lo que la gente le da a uno.

-¿Y crees que el matrimonio es para siempre?

-Sí, claro... O sea, yo no creo que necesariamente deba ser para siempre. Pero el mío sí que es para siempre.

-¿Vas a tener hijos?

-Sí, pero más adelante.

-¿Y cómo crees que van a ser?

-Tranquilos como yo. Como mi papá, como mi hermano. Tranquilos y sobrios".

Nélida Orellana

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ENTREVISTA DEL AÑO 99 DE EL DIARIO ELECTRONICO: CHILEROCK

Jorge González :

"Mi destino (Confesiones de una estrella del rock)" tiene nombre de biografía pero no es más -ni menos- que el cuarto disco solista del músico chileno a quien mejor le cae la palabra "impredecible". Para su autor y casi único ejecutante, se trata de un regreso a la canción que "quedó bien bueno, la verdad" y que ha avivado su agenda en vivo como nunca en esta década.
Hasta que su luz lo cegó. En este momento, se encuentra en Cuba bajo el mismo tratamiento para rehabilitarse de una histórica adicción a la cocaína que el célebre futbolista argentino Diego Armando Maradona.

En esta entrevista, realizada durante la promoción del álbum, el ex-Prisioneros mira a su alrededor y se asombra de cosas diversas: la ansiedad por el dinero de sus antiguos compañeros de gremio, que todos los medios periodísticos sean de derecha y cuánto pesan los recuerdos en su creación.

Texto: Marisol García
Texto: Ernesto Miranda

Ese habitual ejercicio periodístico que consiste en buscar citas antiguas y enrostrárselas a los personajes públicos como prueba de contradicción, caería rápidamente en desuso si todos los entrevistados fueran como Jorge González.

Los datos objetivos son los que menos abundan en la biografía de este compositor de brújula esencialmente errática, hombre que ha aplicado giros bruscos de timón y al cual cuesta encontrarle dos pasos formalmente similares. Pero pese a su disparatada trayectoria, González ha sido consecuente en la estética y valoración de un pop siempre incisivo, inquieto, polémico; torpe algunas veces, pero nunca flojo, y que tiene en "Mi destino (Confesiones de una estrella del rock)" (Alerce, 1999) la más reciente fotografía de momentos creativos que en su carrera no han sido más que eso: registros temporales.

El innegable líder de Los Prisioneros no puede responder por más biografías que la suya propia. Y ningún artículo, libro, concierto u homenaje ha logrado ilustrar mejor los altos y bajos de ese trayecto que su esquizofrénica discografía. Jorge González ostenta un entendible orgullo cuando habla de sus canciones, pero casi todos los demás temas los enfrenta con arrogancia y miradas que esquivan los ojos. González no es Noel Gallagher. Su sentido del humor pierde rápido la paciencia y es evidente cómo camufla su inseguridad en frases y actitudes agresivas, motivadas por conflictos que muchas veces domina sólo superficialmente. Se parece más a un político de lo que estaría dispuesto a reconocer -o cualquiera a osar decírselo-, con la significativa diferencia de que su preocupación social es sincera y muchas veces se manifiesta en acciones privadas, lejos de toda publicidad.

Quizás la única manera de mantenernos cómodos sea traicionando ciertas convicciones juveniles. No hay que ser matemático entonces para comprender por qué González está incómodo y emite metafóricos gritos para demostrarlo, hablando precisamente contra ese confort que domina su entorno y que amenaza también a su propia creación.

-Considerando que no habías compuesto más que una canción ("La cumbia triste" del disco "Gonzalo Martínez y sus congas pensantes") en cinco años, quizás lo más sorprendente de "Mi destino" sea precisamente tu regreso a ese formato. ¿Te sorprende a ti también?

"No, no me sorprende".

-¿Nisiquiera por esto del reencuentro?

"Es que me mantuve ideando pedazos de canciones durante todo este tiempo. Se me quedaban en la cabeza melodías y pedazos de letras. Entonces el trabajo del disco fue echarle para adelante con eso. Por eso me demoré no más de dos meses y medio en armar todo: súper poco".

-¿Y te preocupaba afinar mejor el desarrollo de letras o sonido?

"Es súper loco porque éste es un disco hecho con máquinas pero también tocado. Entonces toqué las cosas yo y las procesé, las ordené. Técnicamente es un disco tecno, pero sonóricamente (sic), no. Y eso era algo que yo quería lograr para que no existiera tanto esa separación de, bueno, ¿estai haciendo experimentos o estai haciendo tecno...?. Esto es todo, en realidad, porque también hay experimentos".

-No era el caso de "...Congas pensantes", donde utilizaste sólo instrumentos electrónicos.

"Claro, pero ahí había samplers de discos de cumbia de verdad. Ahora, en vez de hacer samplers de otra gente, me samplié yo mismo".

-¿Avanzaste también rápido en la composición de letras?

"Sí, fue rápido. Ya tenía la idea de los versos hace rato".

-¿Y puedes distinguir una unidad temática en todo ese conjunto de versos?

"A ver, déjame ver", dice mientras se pone a leer la lista de canciones en el reverso del disco. "Yo creo que eso de Confesiones de una estrella del rock. Ahí está, en realidad. Porque son confesiones y yo soy una estrella del rock".

-"Jorge González y su disco autobiográfico".

"Yo creo, sí, sí. Esa onda de la "Envidia" o "Me pagan por rebelde"", dice citando dos de sus nuevos temas. "Creo que gran parte de las letras se afirmaron por las experiencias de la gira que hice con Los Dioses", agrega refiriéndose a su criticada pero rentable cuasi-reunión prisionera con Miguel Tapia y el venezolano Argenis Brito, entre octubre de 1998 y el pasado mes de abril. "De observar realmente lo que podía hacer y lo que no. Dónde estoy cómodo, hasta dónde estoy tan mañoso que en realidad no puedo hacer una huevá que no quiera. O sea, no puedo hacer concesiones... por nada".

-Pero eso no es ninguna novedad para ti...

"Era una novedad que me dijeran que el grupo se llamaba Los Dioses y luego llegara al lugar de los recitales y en los carteles apareciera El regreso de Los Prisioneros. Eso era una novedad. Nunca me habían mentido en una gira, ¿cachai? O sea, nunca me había sentido como que me estaban agarrando pa' ganar plata... amigos. Y más encima tratando de convencerme de que yo estaba loco por no creer que así es la cosa. Y en realidad pienso que debo estar un poco loco por no creer que es así. Porque mi pasar económico sería mucho más tranquilo si yo hiciera lo que quiere (Claudio) Narea, ¿cachai?, eso de reunirnos y hacer una gira y toda la onda".

-Cuando hay decepciones tan fuertes uno puede "parar el carro" al tiro y no dejarlo andar por cinco meses.

"Al comienzo no estaba incómodo, pero luego me comencé a sentir incómodo y la verdad es que yo no soy una persona con la cual sea fácil trabajar. Es muy difícil trabajar conmigo en este momento. Por eso el disco lo grabé solo, hice de ingeniero y todo eso. Estoy demasiado acostumbrado a seguir mis propios tiempos, mis propios impulsos, y hacer las huevás por instinto. Y cuando trabajai con gente tenís que venderles la poma' cada vez que se te ocurre alguna idea, ¿cachai? Más encima, sabiendo que es por el bien de ellos. Y eso ya no lo puedo hacer. En Los Prisioneros me cargaba un poco eso de tener yo la idea genial y tener que vendérsela a mis compañeros. O sea, huevones, háganme caso, no más...".

-¿Qué autocrítica te haces del período Dioses?

"Mi conclusión es que segundas partes nunca fueron buenas. Eso. Pero, por otro lado, mi conclusión es que... no sé... Todo se mueve demasiado rápido. Lo de Los Dioses no dependía de mí no más. Fue una conjunción de mucha gente y la verdad es que no quiero estar comprometido. No quiero que si tomo una decisión haya afectados técnicos, sonidistas, manager, otros músicos... porque esa huevá económicamente era un peso sobre mis hombros muy grande, ¿cachai? Y no estoy ni ahí. O sea, si ellos están urgidos por la plata que trabajen en otra huevá y se hagan su propia plata. Esta semana toco en un centro cultural, gratis. Y la semana pasada toqué en un festival de Víctor Jara en la calle. Esa huevá no la puedo hacer si estoy con un grupo. Porque todo el mundo está con el billete. No porque sean unos avaros ni quieran millones. Pero así funcionan las cosas".

-Has sido músico, no sé, quince años. Es interesante esa observación por lo que pueda decir del modo de hacer música en Chile, hoy y antes. ¿Crees que la ansiedad económica es hoy ostensiblemente mayor?

"Yo creo, porque antes, cuando estaba Pinocho, la gallá sabía que no iba a ganar plata, sabía que no lo iban a poner en el diario, y lo hacía igual. Ahora no. La gente que trabajaba en otra época, ahora está urgida de que en el (suplemento de espectáculos) "Wikén" no les vayan a poner una mala nota... y antes, ¡cuándo!: sabían que no iban a salir en el "Wikén". A mí no me importa no salir en El Mercurio, porque en El Mercurio son unos fachos de mierda. Ellos apoyaron a Pinochet, entonces cómo pueden estar ahora financiando un homenaje a Víctor Jara. Y cómo los que están haciendo el homenaje pueden estar aceptando esa plata", dice en aparente referencia al festival "Hecho en Chile", en el que se incorporaron tributos al fallecido cantautor como parte de los shows de Los Tres, Illapu y Los Jaivas.

-Recién decías que todo cambia...

"En ese aspecto, los tiempos desgraciadamente no cambiaron. Sigue siendo como siempre. Ese es el problema. La cosa es muy estática. La gente empieza a tener hijos, arrendar casa en Ñuñoa, pagar el colegio de los hijos. Y no es que se olvide de sus ideales, sino que...".

-Están apremiados por otras cosas.

"Pero ¿apremiados por qué? O sea, yo no necesito un departamento en Ñuñoa, ni nada. Que bajen su nivel de gastos. Y piensen más en la música, porque la música, aunque ellos no se den cuenta, se les pone fome".

-¿Y cómo estás dispuesto a trabajar en este nuevo modelo? ¿Qué promoción has diseñado, por ejemplo?

"No he diseñado ninguna promoción, no sé cómo voy a trabajar. Sé que me van a salir hartas cuestiones y ya me han salido. Voy a tocar en lugares chicos cuando sean chicos y grandes cuando sean grandes. Me acomoda mucho no ser el plato de fondo. Pa' mí es bueno que me escuche gente que va a ver otro tipo de música".

-¿Te sorprende una recepción como la que se dio en el cumpleaños de Víctor Jara (festival multimedia ralizado en el Estadio Chile en septiembre), con seguidores de Sol y Lluvia coreando tus canciones?

"¿Por qué? A mí siempre me va la raja. Lo que me sorprendió fue que el diario lo pusiera".

TODA UNA ESTRELLA DEL ROCK

En "Mi destino (Confesiones de una estrella del rock)", los pocos créditos que se especifican y que no corresponden a bromas (casi todas referidas a gatos encargados de maúllos y ronroneos) son de pesos pesados del rock local, como Alvaro Henríquez de Los Tres (voz, guitarra y parte de la composición en la divertida "El viejo que bailaba El Nuevo Estilo De Baile") y Carlos Cabezas (órgano en el mismo tema). En "Corre como el agua" aparece la voz del padre de González y la masterización y baterías de algunos temas son del alemán Atom Heart.

"Me gustaría hacer cosas con más gente, pero por el momento voy a tocar con guitarra y voz", adelanta de su venidera agenda en vivo. "Así me sale bien y lo estoy pasando bien".

Los recursos del disco fueron igualmente económicos, con González autoproduciendo todos los temas en el patio de la casa de sus padres en la comuna de San Miguel. "Son súper pocos elementos. No me interesaba salir a conseguir huevás. Tomé los instrumentos que había en la pieza y con eso lo hice. Y me sorprendió que se pudiera hacer tanta variación con tan pocas cosas".

-En el disco hay homenajes a Allende, Caszely, Los Jaivas... ¿Hay una mirada un poco generacional?

"Yo creo que estoy gagá", contesta González con tanta simpleza como rapidez. "Me estoy acordando de mi infancia. A la gente le pasa que cuando se ha drogado mucho y ha sido muy famoso y ha tenido desengaños amorosos y ha subido y bajado y toda la onda, se pone gagá, ¿cachai? Y eso me pasa a mí".

-¿Y cuánto crees que te pueda durar esta nostalgia?

"Nostálgico no estoy", aclara. "Es gagaísmo. Yo creo que hay harta gente que se ha quedado pegada en una época como una manera estética. Hay gente que está interesada en las cosas estéticas no tradicionales o que no vengan envasadas desde afuera, como, por ejemplo, el (líder de Dorso y experto en gore) Pera Cuadra. El es una persona de investigación estética y yo también me considero así. Está en la época en que rescataba a Los Angeles Negros en "La cultura de la basura". O la época en que hacía homenajes a Camilo Sesto. Pienso que soy una persona... un hombre extremadamente sensible para no ser gay".

-Pero la investigación estética también puede ser una mirada a futuro.

"Pero es que así lo hago. Yo hice cosas con cumbia antes que se pusiera de moda la cumbia y el tecno. Estaba haciendo temas con ritmo de cueca en "El futuro se fue", antes de que se les ocurriera a todos que la cueca también puede ser decente... o sea, cuando Los Tres hacían grunge. Haciendo la combinación de mirar para atrás y para adelante es que tenemos el presente".

-¿Qué tan en serio se puede tomar el subtítulo del disco?

"¡Ah! ¿Confesiones de una estrella del rock? Yo creo que se puede tomar muy en serio".

-¿No es irónico?

"No sé. Yo creo que es cierto que soy una estrella del rock, no sé si haya otra en Chile. El Alvaro (Henríquez, de Los Tres), puede ser. El Beto (Cuevas, de La Ley), Carlos Cabezas, los Tiro de Gracia... Lo que pasa es que yo soy más estrella que ellos porque yo lo paso más mal. No podís ser estrella del rock y que te traten con dulzura. Cada nuevo disco que sacan Los Tres, los diarios ponen este grupo nos tiene acostumbrados a su calidad... ¡Qué fome! En cambio conmigo es Jorge González es horrible, pero en un titular, ¿cachai? Entonces eso es lo que hace a una estrella: que tenga estrella".

"Me interesa ser músico", continúa luego González. "Pero la parte social y de intercambio, y el efecto que provoca lo que uno hace... eso también me interesa ene".

-¿No crees que el costo personal que has pagado en ese sentido ha sido enorme?

"Costo personal nada. Si la gente que está cerca mío me quiere, ¿cachai? Mi mamá me quiere, mi hermano me quiere, mi mujer me quiere, mi hijo me adora. Estoy bien. Porque si yo andara con careta y fuera el típico huevón que todo el mundo de afuera adora y llega a la casa y no lo quiere la señora porque no lo ve nunca. Y no lo quiere el hijo porque nunca estuvo pa' él... Yo estoy pa' mi hijo, ¿cachai? Y no como un político que es todo para la imagen cuando en la casa tiene la cagada. Yo pa' fuera puedo tener la cagada, pero en mi casa me adoran".

-¿Y qué límite tiene esa "cagada" que pueda haber afuera como para que tú decidas intervenir?

"Yo no puedo intervenir en lo que diga La Tercera, El Mercurio, Las Últimas Noticias... porque ellos son mentirosos. Hablan de que todo el mundo quiere defender a Pinochet, cuando la gente no está ni ahí y quiere que Pinochet se muera, ¿cachai?".

-¿Y esto de los diarios lo fuiste aprendiendo con el tiempo?

"Siempre lo supe. Yo leía el diario desde chico y siempre supe que lo que decía era mentira".

-Lo que sucedió hace unos meses con Las Últimas Noticias (que acusó en portada que el cantante había intentado suicidarse, le pegaba a su novia y tenía sordos a sus vecinos, entre otras bondades), ¿no te hizo replantearte y decir "acá ya se les pasó la mano" y motivarte a tomar acciones incluso judiciales?

"No, no, ¡estás loca! O sea, yo acabo de lanzar la copucha de que (el periodista y biógrafo no-oficial de Los Prisioneros) Freddy Stock fue un soplón durante la época de Pinochet, que es algo que me dijo un amigo. A lo mejor es mentira, porque este amigo es bien mentiroso... Igual Freddy Stock llamó acá al sello -porque no me llama a mí, por supuesto- amenazando con que díganle a Jorge que se retracte o va a terminar promocionando su disco en la cárcel. El sacó un libro ("Corazones Rojos") hablando de Los Prisioneros con puras mentiras. Ganó cualquier billete, hizo cualquier taquilla y yo no lo demandé. Y ahora él me va a demandar... maricón. Bueno, en este momento yo me retracto porque puedo haber tenido un mal informante. Ya".

González se defiende sin querer hacerlo: "O sea yo ya no me meto. Que ellos hagan su show solos. Yo tengo que promocionar mi disco y tengo que tomarme la molestia de hacer entrevistas. Y ya que voy a hacer entrevistas, por lo menos hablar y pelar el cable un poco... ¿pa' qué me voy a poner medida?".

Y continúa: "Yo veo las puras fotos de los diarios. Es que la prensa acá en Chile está pasando por un muy mal momento. O sea, no puede ser que todos los medios sean de derecha, pero es. Entonces eso hace muy fome leer los diarios porque sabís que todo lo que digan va a ser mentira. Yo ya sólo leo la parte de Deportes porque esa sí sé que es verdad. Zamorano o Salas no pueden engrupir con que hicieron un gol. Simplemente lo hacen".

-Para terminar con el disco, el que hayas compuesto todo en un período tan corto de tiempo ¿significa que estás en un momento más prolífico que te hará retomar un ritmo más continuo de grabación?

"No sé... Lo que me propuse fue hacer lo mejor que podía. Y lo mejor que puedo es bien bueno, la verdad. Sí creo que se dieron cosas muy buenas. El hecho que me esté ayudando mi hermano o mi papá, pa' mí es una tranquilidad porque significaba que nadie me iba a estar mirando por encima del hombro para preguntarme oye, ¿y es comercial lo que estai haciendo? ¿Se parece a Los Prisioneros? ¿Va a ser rebelde?. Y eso es bueno porque es gente que está mirando tu carrera unida a tu vida, que es lo que yo necesito. No estar llenando estadios y tener titulares y tener la cagada por dentro. Eso nunca me ha pasado y no me va a pasar ahora".
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